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Un-rozagante-clasicismo-Estudio-Kienast

Obra de las arquitectas Florencia Kienast y Agostina Martínez, esta casa integra estilo clásico y espíritu joven en una estética que se revela como una verdadera apuesta al futuro.

Lo clásico no pasa de moda. Este rasgo que es parte insoslayable de la definición del término explica coincidencias en materia de gusto que suelen trascender fronteras geográficas y generacionales, por citar sólo dos de ellas. El estilo clásico francés, tan generalizado en nuestro país que se lo ha despojado del gentilicio, fue exportado por la elite dirigente hacia fines del siglo XIX y puede verse en la mayoría de los edificios públicos de Buenos Aires y de la ciudad de La Plata y, en general, de los que rodean las plazas de los pueblos, lo cual se explica por su sello de distinción y porque estos edificios fueron pensados para perdurar.
Construida en el barrio cerrado Nuevo Quilmes, esta casa de estilo clásico y espíritu joven, fue pensada para toda la vida. Es por eso que, sin dejar de estar destinada a satisfacer en el presente las necesidades de la familia, es también una apuesta al futuro.


Así, las arquitectas pensaron cómo cumplir con el requerimiento de la familia de disponer de un espacio propio para cada uno de sus integrantes y también para recibir cómodamente a amigos y familiares, y edificaron 353 m² sobre un terreno de 709 metros. Cabe aclarar que, si la fachada y la nobleza y durabilidad de los materiales rinden indiscutido tributo a lo clásico, el concepto de conexión entre ambientes y su espacialidad es tributario de lo moderno, del mismo modo que el uso del color y ciertas piezas del mobiliario hacen al espíritu juvenil mencionado más arriba.
Con estas metas, en la planta baja se desarrollan los sectores sociales y de esparcimiento, el estar comedor, la cocina, el playroom y servicios. Se plantearon dos galerías: una para que oficiara de quincho con parrilla y la otra fue convertida en un confortable espacio desde el que se aprecia la privilegiada vista del parque y la pileta.

Si bien, a fin de proteger la privacidad de los habitantes, la fachada es más cerrada, en la parte trasera grandes ventanales integran la zona pública de la casa con las galerías y el jardín. A su vez, se trató de integrar la vista del fondo del terreno con el parque instalando una pileta con desborde hacia el curso de agua que se advierte en ese fondo. Idea brillante mediante la que se ha conseguido una sensación de continuidad visual, el borramiento del límite del terreno.
Una escalera revestida en madera conduce a la planta alta en la que la preeminencia del uso íntimo ha sido acompañada por el cambio del piso: la calidez de la madera (incienzo natural hidrolaqueado) suplantará al porcelanato que domina en las áreas de uso social. En la zona central se halla el hall de distribución cuyas generosas dimensiones fueron aprovechadas al máximo, disponiendo que sus muros sean en realidad placares que ofrecen un práctico sector de guardado. Luego se hallan dos dormitorios, un espacio de trabajo y el dormitorio en suite con un gran vestidor y terraza propia. La suite se diseñó para brindar al matrimonio la máxima comodidad e independencia del resto de los cuartos, por eso el gran vestidor es al mismo tiempo antecámara aislante.

En cuanto a la decoración, una estructura como la que nos ocupa hacía necesario el respeto de cierta impronta clásica, elegante y sobria, pero pedía también ser remozada de acuerdo a los tiempos que corren, y esta armonía fue conseguida gracias a un extremo cuidado en los detalles. De modo que se ha evitado toda estridencia sin excluir los toques de color. Así, en el estar-comedor, sobre el blanco de paredes, pisos y cielorrasos, se destacan muebles de diseño moderno pero en materiales clásicos como la madera y el ratán; en la cocina, una lámpara de aire industrial y la isla con sus banquetas bastan para crear el efecto; el adorable toilette en mármol marrón emperador con pared empapelada con rayas verticales en dos tonos de cereza y bacha de cerámica, va en el mismo sentido, igual que la silla Luis XV con tapizado pop que adorna el estudio, el empapelado en el cuarto de los niños y prácticamente todos los artefactos de iluminación.
Esta casa fue planeada para el presente y para el futuro; podría ser la casa de nuestros antepasados y la de nuestros hijos. Clásica y joven, es una casa para toda la vida.

Fotos: Leandro Arévalo
Texto: María Soledad Franco

[ INFORMACIÓN ]
Tipo: Vivienda unifamiliar.
Ubicación: Nuevo Quilmes, Bernal
Superficie del terreno: 709 m²
Superficie construida: 353 m²
Año de construcción: 2012


[ PROYECTO ]
Estudio Kienast
Arq. Florencia Kienast
Colaboración: Arq. Agostina Martínez
Quilmes.  Buenos Aires
(011) 4253 6742 / Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

 

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